Fumigaciones, poder y silencio
La tierra que nos alimenta se ha convertido, en demasiados lugares del mundo, en un campo de venenos. Bajo el pretexto de producir más, de exportar más, de sostener un modelo económico que solo entiende de cifras y mercados, se están fumigando pueblos enteros como si fueran plagas. No hablo de teorías. Hablo de niños con malformaciones, de madres con cáncer, de vecinos con enfermedades respiratorias crónicas, de comunidades enteras respirando pesticidas como si fuera aire normal.
En Argentina, el caso de Pergamino se convirtió en un símbolo doloroso. Allí se demostró judicialmente la presencia de agroquímicos en el agua potable y en el cuerpo de los vecinos. Se fumigó incumpliendo normativas, sin respetar distancias mínimas respecto a viviendas y escuelas. La justicia intervino, hubo condenas, pero el daño ya estaba hecho. No es un hecho aislado: sucede en Santa Fe, en Entre Ríos, en Córdoba, en tantas localidades rodeadas de monocultivo de soja transgénica dependiente de herbicidas como el glifosato y otros compuestos aún más tóxicos.
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https://www.pressenza.com/es/2026/03/cuando-la-tierra-envenena-a-sus-hijos/