Un año después de que California votase no a la
Proposición 39 que planteaba la obligación de etiquetar los alimentos
genéticamente modificados, dos concejales del Ayuntamiento de Los
Ángeles, Paul Koretz y Mitch O’Farrell, vuelven a la carga. Esta vez, a
través de una moción que propone prohibir en la ciudad el cultivo, venta
y distribución de las semillas y plantas genéticamente modificadas.
Los Angeles quiere ser ciudad libre de transgénicos.

La medida, tal y como explican en la moción, “pretende proteger los
jardines y los cultivos domésticos de la contaminación de las semillas
que han sido modificadas mediante ingeniería genética”. La propuesta no
afecta a la venta de comida que contiene ingredientes genéticamente
modificados, algo que los consumidores desconocen al no haber prosperado
su etiquetado obligatorio con fines informativos.
“La ordenanza que está pendiente de aprobación sería simbólica más
que nada, pero significaría un paso muy importante que la segunda ciudad
más grande del país se declare una zona libre de semillas alteradas
genéticamente”, explica David King, responsable de Garden and Seed
Library en Los Ángeles, quien ayudó a los concejales a elaborar la
moción.