Campaña Paren de Fumigarnos
Argentina: La guerra química contra los pueblos
Raúl Zibechi
ALAI AMLATINA, 22/04/2015.- En los pequeños pueblos de la pampa
argentina, las fumigaciones con glifosato enferman a la población y
contaminan la vida. La resistencia al modelo de agricultura
industrial crece día tras día.
“Estoy aquí porque enterré a cuatro familiares”, dice Raquel en un
tono casi inaudible. “Mi papá, mi primo y un hermano de mi papá que
trabajaban fumigando, además de mi hermano que trabajaba en una
escuela rural”. Raquel es maestra y vive en Elortondo, un pequeño
pueblo de seis mil habitantes a 300 kilómetros al sur de Santa Fe,
donde reinan la soja y las enfermedades provocadas por las
fumigaciones. “El 80 por ciento son gente de campo”, agrega.
Raquel carga una pesada carpeta con trabajos de sus alumnos de 7°
grado, casi todos de 13 años. Con ellos hicieron una amplia encuesta
para conocer la realidad sanitaria de la población. La escuela está
pegada a las vías del tren y frente a los silos secadores de soja.
Casi todos los encuestados por los niños, sus vecinos y familiares,
tienen conciencia de los problemas de salud que provocan las
fumigaciones.
“Para llegar a la escuela hay que pasar cerca de los silos y no se
puede respirar. Los niños que salen a la calle mientras funciona la
secadora quedan con la ropa blanca, que es el polvillo que sale de
los silos que se difumina en la escuela y en todo el pueblo”,
explica la maestra. El proyecto que encabeza Raquel se llama “Somos
lo que respiramos”, pero las autoridades les impidieron concursar ya
que aborda un tema “polémico”.
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