Campaña de Greenpeace No compres transgénicos
Este año, el verano en los Balcanes fue agradable y cálido, dejando abundancia y suficientes alimentos sobre la mesa. Pero la población se queja de que los tomates “no tienen el mismo sabor de antes”, las sandías están demasiado aguadas, las coles son difíciles de cortar y las cebollas ya no hacen llorar a nadie, informa Vesna Peric Zimonjic (IPS) desde Belgrado.
Es un rumor indignado, que resuena en los foros populares y en las redes sociales de Internet en Serbia. Se acusa a los agricultores de rendirse a las presiones de los importadores de semillas y de hacer a un lado las especies autóctonas que hasta ahora les daban buenos resultados
“Actualmente hay pocas posibilidades de constatar si lo que uno compró es un tomate real cosechado localmente”, dijo Jasmina Zdravkovic, del Instituto de Agricultura en la central ciudad serbia de Smederevska Palanka, unos 63 kilómetros al sudoriente de Belgrado.