Los preciados productos
alimenticios italianos, como el Parmigiano-Reggiano (queso parmesano),
son importantes para la economía del país y para los amantes de la
comida en todas partes. Los alimentos tradicionales generaron ganancias
de más de US$ 15 mil millones en 2012. La industria agrícola está
preocupada por los efectos que la soja genéticamente modificada que
alimentanta el ganado tendrá sobre estos productos y cómo la industria
debería reaccionar. (Filippo Monteforte/AFP/Getty Images)
FLORENCIA, Italia - Los productos alimenticios italianos son todo un
tesoro, como es caso del Parmigiano-Reggiano (queso parmesano), y son
tan importantes para la economía del país como para los amantes de la
comida italiana en todas partes del mundo. Son parte de los alimentos
tradicionales, los cuales significan ingresos de más de US$ 15 mil
millones en 2012 a nivel local.
La duda que surge ahora es como reacciona la industria agrícola de estos productos ante la introducción de la soja genéticamente modificada en la alimentación del ganado italiano, y cómo afecta a sus productos.
El queso parmesano italiano y otras apreciadas exportaciones de comida italiana, quedaron marcadas como Organismos Modificados Genéticamente (OGM) en Italia, ya que gran parte del ganado se alimenta con soja proveniente de cultivos transgénicos (GM) importados de Argentina y Brasil. Esto ocurre aunque los cultivos transgénicos están prohibidos en los campos de Italia.
El 21 de mayo, el senado italiano voto unánimemente en contra de permitir los cultivos transgénicos, y el 31 de mayo, los cultivos GM del productor Monsanto se retiraron de la producción en Europa, debido a la falta de demanda.
La duda que surge ahora es como reacciona la industria agrícola de estos productos ante la introducción de la soja genéticamente modificada en la alimentación del ganado italiano, y cómo afecta a sus productos.
El queso parmesano italiano y otras apreciadas exportaciones de comida italiana, quedaron marcadas como Organismos Modificados Genéticamente (OGM) en Italia, ya que gran parte del ganado se alimenta con soja proveniente de cultivos transgénicos (GM) importados de Argentina y Brasil. Esto ocurre aunque los cultivos transgénicos están prohibidos en los campos de Italia.
El 21 de mayo, el senado italiano voto unánimemente en contra de permitir los cultivos transgénicos, y el 31 de mayo, los cultivos GM del productor Monsanto se retiraron de la producción en Europa, debido a la falta de demanda.