Sarah Zanon Agapito-Tenfen, experta brasileña de
la U. de Santa Catarina, en Florianópolis, detalla la investigación de
la que formó parte, donde se enumeran nuevas alertas para los cultivos
transgénicos. Esta vez, las amenazas no son las que destacan los
ambientalistas.
Las implicancias para Latinoamérica de estos dilemas son enormes (Fotografías: www.sxc.hu).
Narciso se ahogó fascinado por su imagen reflejada en el
agua. La agroindustria global y regional arriesga un destino similar si
no advierte las luces de alerta que comienzan a surgir sobre el modelo extensivo de baja variabilidad genética y excesiva concentración productiva. En especial ante la satisfacción por los rendimientos de los cultivos transgénicos principales en un entorno de precios altos.
Hoy el área mundial de cultivo de plantas genéticamente modificadas se acerca ya a 80 millones de hectáreas. Por ahora, se concentran principalmente cuatro cultivos: soja, maíz, algodón y canola. Se espera que muy pronto nuevas variedades de soja transgénica, resistentes a la salinidad y la sequía, comiencen a cultivarse extensamente en el Cono Sur. No mucho después entrarán en carrera los trigos transgénicos. Sin embargo, se trata de un tema álgido. Grupos ambientalistas y de consumidores desconfían -algunos abominan- de esta realidad.
Hoy el área mundial de cultivo de plantas genéticamente modificadas se acerca ya a 80 millones de hectáreas. Por ahora, se concentran principalmente cuatro cultivos: soja, maíz, algodón y canola. Se espera que muy pronto nuevas variedades de soja transgénica, resistentes a la salinidad y la sequía, comiencen a cultivarse extensamente en el Cono Sur. No mucho después entrarán en carrera los trigos transgénicos. Sin embargo, se trata de un tema álgido. Grupos ambientalistas y de consumidores desconfían -algunos abominan- de esta realidad.