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lunes, 3 de abril de 2017

Demanda contra Monsanto y unos estudios científicos hechos a medida de la Industria Química

En la reciente demanda contra Monsanto se observan con claridad las estrategias de la Industria para manipular la investigación científica en su propio beneficio. En la demanda presentada por la posible carcinogenicidad del herbicida Roundup, los abogados de los demandantes acusan a Monsanto de redactar un estudio científico que señalaba que el ingrediente activo de Roundup, el glifosato, no supone ningún daño para la salud. El glifosato es el herbicida más utilizado en todo el mundo y resulta fundamental para los cultivos modificados genéticamente, tales como el maíz y la soja, que son resistentes a este herbicida. 

Los escritores fantasma siguen siendo algo presente en algunas áreas de la investigación académica. En el año 2010, participé en la redacción de un informe para el Senado sobre este asunto: los estudios redactados por las Corporaciones y luego publicados en revistas científicas firmados por investigadores del mundo académico ha sido algo muy utilizado para influir en las decisiones de los Gobiernos, en las demandas judiciales, e incluso en las prácticas médicas. Muchas Universidades se han visto envueltas en escándalos relacionados con los escritores fantasma, como la Universidad de Harvard, la Universidad de Brown, la Universidad de Stanford y la Universidad de Emory. 
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miércoles, 23 de enero de 2013

Árboles transgénicos para crear energía, un sueño que puede ser una pesadilla

15/01/13
Es el sueño de la industria maderera, pero una visión horrible para otros sectores: plantaciones masivas de eucaliptos modificados genéticamente en Brasil, Sudáfrica, Indonesia y China, diseñados para crecer un 40% más rápido que pueden ser usados como papel, combustible para automóviles o gránulos para centrales eléctricas. 

Esa situación está muy cerca, según asegura Stanley Hirsch, director ejecutivo de la empresa de biotecnología israelí FuturaGene, en el diario británico The Guardian. Afirma que lo único que falta son los permisos de los Gobiernos para cultivar los árboles comercialmente y el respaldo de los grupos de conservación.