Wikileaks no sólo publicó grabaciones secretas relacionadas con la
guerra y los crímenes contra la humanidad, gracias a la heroica labor de
Chelsea Manning, que descargó miles de archivos militares secretos de
Estados Unidos. Una serie de cables publicados por Assange revelaron los
intentos masivos del gobierno estadounidense, en nombre de Monsanto, de
coaccionar a los gobiernos para que permitieran la propiedad de tierras
a empresas extranjeras, y con ello la agricultura genéticamente
modificada en todo el mundo, y para aplastar la oposición a los OMG,
derribando las leyes existentes que prohíben la ingeniería genética de
la agricultura.
Los cables revelaban que funcionarios estadounidenses ejercían
presiones financieras, diplomáticas y con frecuencia militares en favor
de Monsanto y otras empresas de biotecnología.
Estos cables fueron seguidos por revelaciones de que los préstamos de
Estados Unidos, el Banco Mundial y el FMI «abrieron Ucrania a grandes
incursiones corporativas», escribe Joyce Nelson en “The Ecologist” y también en “Counterpunch”.
«Las condiciones de los préstamos están obligando al país,
profundamente endeudado, a abrirse a los cultivos transgénicos y a
levantar la prohibición de que el sector privado posea tierras. Las
empresas estadounidenses están exultantes ante la ‘mina de oro’ que les
espera»[1].
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https://www.elviejotopo.com/topoexpress/los-ecologistas-tienen-una-enorme-deuda-con-julian-assange/