por Pablo Echenique..........
En el caso de la plantación de
transgénicos,
son preguntas esencialmente científicas, por ejemplo, si una variedad
específica de transgénico es segura para el consumo humano, si es más
eficiente su cultivo que el de la variedad salvaje, si resiste mejor las
plagas, si las plagas se pueden volver resistentes, si puede eliminar
variedades autóctonas, si necesita más o menos agua, más o menos sol,
más o menos nutrientes, etc.
Sin embargo, no son preguntas científicas si es bueno que las
patentes de las semillas estén en manos de unas pocas multinacionales,
si preferimos producir más soja a costa de reducir el número de
explotaciones y aumentar su tamaño (en los casos en los que esta
disyuntiva se dé), si preferimos más producción y menos biodiversidad o
al revés, etc.
Para contestar, en cada caso concreto, a estas preguntas de un modo
útil, sensato y productivo, es indispensable conocer las respuestas a
las cuestiones científicas (siempre que se disponga de ellas), pero, de
nuevo, el debate no se agota ahí. Existe una dimensión humana y política
que es ineludible por mucha certeza que tengamos respecto del primer
grupo de preguntas.
Así pues, y en la mayoría de los casos, entiendo que debemos abogar por una estrategia de tres patas:
Ciencia rigurosa y de calidad.
Divulgación y pedagogía para que llegue a la mayor cantidad de gente de un modo inteligible.
Democracia informada por los puntos anteriores.
..............