En dieciséis municipios de estos dos
entes territoriales en donde están 336 resguardos indígenas comenzaron
la lucha de conservar sus variedades de maíces criollos y no permitir
que llegaran a ellos los maíces modificados que se conocen como
transgénicos que empezaron a llegar al departamento a mediados de la
década del 2000.
Y la lucha no solo ha servido para
evitar que lleguen a ellos los transgénicos, porque se declararon
Territorios Libres de Transgénicos (TLT) sino también que les ha servido
para recuperar variedades que se estaban perdiendo.
Hoy, de acuerdo con Álvaro Hernández
Estrada, secretario de la Corporación Red Agroecológica del Caribe
(Recar) tienen semillas de 26 variedades de maíces criollos para
mantenerlas vigentes y que son de uso colectivo.