Sábado, 16 de Febrero de 2013 20:22
De manera que no es una obra filantrópica de magnates sino un
proceso de expropiación de saberes indígenas y campesinos y un negocio
redondo con el monopolio de semillas y biotecnologías nocivas para el
planeta y para los seres humanos.
Carlos Slim, Bill
Gates y la Fundación Rockefeller se aprestan a inundarnos de maíz y
trigo transgénicos desde Texcoco, apenas a un ladito de Atenco.
No. No está usted
leyendo los memes de un fanático de los complots. Slim lo pregona por
Unonoticias: “Impulsan Gates y Slim investigación para impulsar
alimentos”. Más allá de sus diferencias idiosincrásicas (Gates opina que
los multimillonarios deben donar mucho dinero a fundaciones
filantrópicas, Slim opina que no), se unen en la labor de intoxicarnos
de transgenes.