miércoles, 27 de febrero de 2013

El lobby GM y sus ‘siete pecados contra la ciencia’

Peter Melchett
Diciembre 31, 2012

El lobby pro- GM ha tratado de tomar el “alto terreno científico” al posicionarse como la voz de la razón y el progreso, mientras describe a sus oponentes como poco sofisticados temerosos de la ciencia (“anti- ciencia”). Peter Melchett da una mordaz respuesta, y paga con la misma moneda

Poderosas fuerzas de la sociedad occidental han estado promoviendo la ingeniería genética (ahora  generalmente llamada modificación genética- GM) en los cultivos agrícolas desde mediados de la década de los 90s. Han incluido a muchos gobiernos, en particular aquellos de USA y UK, individuos poderosos de la política como George Bush y Tony Blair, entes científicos como la Royal Society de UK, concejos de investigación, principales científicos del Gobierno de UK, muchos científicos individuales, y corporaciones que venden productos GM. Han ignorado los puntos de vista de ciudadanos, y la mayoría de las ventas de alimentos GM han confiado en el secretismo – negando a los consumidores la información sobre lo que están comprando (20 estados de USA están actualmente envueltos en feroces batallas sobre el etiquetado de alimentos GM, enérgicamente confrontados por Monsanto). Peor, han promovido consistentemente los GM en maneras que no sólo no son científicas, sino que también han sido confirmas como dañinas para la integridad de la ciencia.

Este es, por supuesto, un argumento generalmente dirigido a aquellos que, como yo, se oponen a las cosechas GM. Somos acusados de ser “anti- ciencia”, emocionales e irracionales, y, más recientemente, acusados de ser tan malos como los “quemadores de libros Nazis” por el presidente de la National Farmers’ Union. Esta crítica ha sido efectiva al enmarcar el debate de las cosechas GM en los medios de UK, donde el conflicto sobre los GM es rutinariamente presentado como un debate entre aquellos que son pro y aquellos que son anti- ciencia. Esto es reforzado por el hecho de que aquellos seleccionados para hablar a favor de los GM son científicos (aunque a menudo contratados por compañías GM, o que reciben fondos para trabajar en cosechas GM), y aquellos seleccionados para oponerse a las cosechas GM son a menudo ambientalistas, agricultores o ciudadanos preocupados por la seguridad de los alimentos que consumen. Los científicos que son críticos de las cosechas GM casi nunca son entrevistados por los medios.

Esta caracterización que aquellos que se oponen a los GM son anti- ciencia siempre ha ignorado que ONGs preocupadas del tema en Europa, como Greenpeace, Friends of the Earth y la Soil Association, son firmes partidarios de la ciencia, tienen a científicos trabajando para ellos, y lanzan campañas para combatir los problemas que sólo son identificables a través de la investigación científica, como el agotamiento de la capa de ozono y el cambio climático. La gente que se opone a los GM, incluyendo agricultores y ambientalistas, a menudo poseen calificaciones profesionales o científicas, y son muy bien versados en las disciplinas científicas que afectan a la agricultura. Esto no ha impedido a los partidarios de las cosechas GM en tachar a esta gente de fanáticos irracionales, emocionales y anti- ciencia.

Esta caracterización también ignora el hecho de que la mayoría de las organizaciones e individuos que se oponen a las cosechas GM no se oponen al uso de tecnología GM en medicina, ni en la crianza de cosechas por medio de selección asistida de marcadores (MAS), la cual se basa en conocimientos científicos del genoma de la planta. Si este en verdad fuera un caso de ser “anti- ciencia”, ¿cómo podríamos aprobar el uso de tecnología GM en medicina o la crianza de cosechas por medio de MAS?

De hecho, la ciencia básica que atañe las complejidades de la organización de genes y su función, sugiere que la crianza natural, a menudo argumentada junto a la biotecnología no GM como el MAS, es una forma mucho más productiva y poderosa para avanzar en el mejoramiento de cultivos. La crianza natural y el MAS no solo preserva el orden y función de los genes, sino que también permite los sistemas de genes múltiples, que confieren propiedades deseables como más producción, resistencia a las pestes y enfermedades; y tolerancia a las sequías, salinidad e inundaciones; y de ser rápida y relativamente barata de aplicar en las cosechas- algo que sólo es un sueño distante para los  tecnólogos de cosechas GM.

Debería mencionar brevemente un interés personal en relación entre las cosechas GM y la ciencia. Fui uno de los 28 voluntarios de Greenpeace quienes en 1999 eliminaron parte de una cosecha GM criada en Norfolk, como parte de un estudio de campo de 5 años para investigar el impacto relativo de las cosechas GM y no GM en la vida salvaje ganadera. Aquellos que tratamos de remover esa cosecha fuimos acusados de vandalismo, de arruinar la cosecha, y de ser anti- ciencia. En términos legales, fuimos acusados de daños criminales.

En concordancia con, creo, todos los científicos, pienso que debiera haber límites sobre qué experimentos pueden hacer los científicos. Así como en la ley general hay comités éticos para proteger a la gente de investigaciones potencialmente innecesarias o dañinas, y UK tiene controles estrictos (pero no lo suficiente) sobre el uso de animales en investigaciones. Pero no hay comités éticos para proteger al ambiente o los intereses de agricultores no GM. Creo que las pruebas de cultivos GM basadas en agricultura son una amenaza para ambas, y es por eso que yo y otros tratamos de eliminar esa cosecha GM. El jurado estuvo de acuerdo con nosotros, y todos recibimos una sentencia de no culpables de daños criminales, se encontró que lo que hicimos fue legalmente justificable, no fue vandalismo.

El hecho de que el marco del debate sobre el uso de la tecnología GM en agricultura entre los pro y los anti ciencia haya sido exitoso, no lo convierte en correcto. De hecho, son aquellos que promueven las cosechas GM los que han abusado rutinariamente de la ciencia, ignorado los principios básicos de la investigación y prueba científica, y han atacado sin descanso a sus colegas científicos que no estén de acuerdo con su línea pro- GM. En hacer esto han mal usado, abusado y devaluado a la ciencia. Si la gente tiene menos respeto por la ciencia ahora que en el pasado, yo responsabilizo al lobby pro- GM. Ellos han hecho un daño real a la integridad y a la independencia de la ciencia.

He aquí la evidencia en la que baso esta acusación.

El primer pecado

Los científicos pro GM han cometido el error de confundir la oposición de sus adversarios a los productos comerciales (cosechas GM) con oposición a la ciencia. Como mostraré, aquellos que se oponen a las cosechas GM tienen un entendimiento diferente, y a mi modo de ver, más certero de la ciencia subyacente. Pero las semillas de soya GM no son “ciencia”- son un producto comercial.

Estos productos tienen impactos en el mundo real. Por ejemplo, son usados para alterar la relación entre los agricultores y los productores de semillas, impidiendo que los agricultores guarden su propia semilla. Una vez que se haya cultivado una variedad de semilla GM, la contaminación hace difícil que el agricultor revierta a cosechas no GM, así que las cosechas GM atan al agricultor en relaciones de largo plazo con los productores de semillas. Esto permite a estas compañías ejercer un considerable poder sobre el costo de insumos de los agricultores (tanto como hacen los minoristas sobre los precios que reciben los agricultores por sus productos). Ahora está claro que las cosechas GM existentes han parido malezas resistentes a herbicidas y pestes resistentes a insecticidas. Esto ha llevado a más uso de más mezclas complejas de pesticidas para controlar estas pestes. Como resultado, la introducción de la mayoría de las cosechas GM lleva a un alto incremento en el uso de pesticidas, en oposición al declive predicho por la industria GM.

Los rasgos GM pueden ser traspasados al cruzarse con parientes silvestres de la cosecha, y el insecticida en las cosechas GM Bt puede destruir hongos beneficiosos del suelo. Las cosechas GM tienen un impacto ambiental negativo, como lo demostró el programa de investigación científica del Gobierno de UK ( Farm Scale Evaluations), al cual me opuse.

El oponerse a las cosechas GM por todas o cualquiera de estas razones no es “anti- ciencia”. Por el contrario, los que se oponen a los GM usan evidencia científica y citan las consecuencias prácticas de criar cultivos GM como argumento en contra del uso de esta tecnología agrícola en particular.

El segundo pecado

Los que apoyan los GM cometen el error de asumir que el increíble avance científico de desentrañar la estructura y la función del ADN, y el descubrimiento de las enzimas manipuladoras de ADN (lo que llevó al desarrollo de la tecnología de ingeniería genética aplicada a las cosechas), estaba basado en un completo entendimiento de cómo funcionan los genes. Como demuestra la historia de la ciencia, muchos grandes avances científicos inicialmente parecían resolver un problema de larga data. Pero a medida que la investigación avanzaba, frecuente es el caso que el nuevo avance conlleva un sin fin de nuevas interrogantes y áreas de investigación. Aquellos de nosotros que amamos la ciencia vemos con fascinación esta característica.

Pero las compañías que desarrollaban cosechas GM basaron sus ideas en un modelo excesivamente simplista del control de la expresión de genes, y se convencieron que estaban lidiando con un proceso sencillo- de ahí su decisión inicial de llamar a la tecnología de alterar cultivos “ingeniería genética”. Creían que cada gen tenía una función singular, única e independiente, y que mover un gen de una planta o animal a otro permitiría que el gen expresara esa función en particular, donde y como quiera que fuera localizado.

Incluso allá a mediados de los 90s, algunos científicos decían que los genetistas pro GM estaban simplificando en exceso la expresión de genes. Destacaron que los genetistas estaban ignorando las relaciones que los genes tienen con otros genes, y las relaciones que tienen los grupos de genes con otros grupos en el ADN de un organismo. También destacaron que los genetistas estaban ignorando otros factores que afectan la regulación de la expresión de un gen.

Ahora sabemos que estos científicos estaban en lo cierto, y que la expresión de los genes es más compleja de lo que se suponía inicialmente. La organización genética dentro de un genoma no es al azar. Los genes tienden a estar agrupados en unidades coordinadamente funcionales, y el control de la expresión es mucho más complejo de lo que se suponía inicialmente. La emergente ciencia de la epigenética ha demostrado que, por ejemplo, las ratas con ADN idéntico pueden resultar en variaciones extremas, entre animales propensos a la enfermedad u obesos, y animales sanos y en forma, simplemente a raíz del impacto que tienen los insumos dietarios y la exposiciones ambientales químicas en sus mecanismos de control de ADN durante el embarazo. Muchos casos científicos para la tecnología de cultivos GM está basado en la grosera visión – extremadamente simplista- que los genes funcionan como unidades aisladas de información, lo que ahora sabemos que no es correcto.

Una consecuencia de este efecto disruptivo del proceso de transformación GM es que puede afectar negativamente el rendimiento de la cosecha (por ejemplo, la “productividad arrastrada” que se ve con la soya GM). Otra consecuencia es la producción de toxinas y alergénicos nuevos, así como también la destrucción del valor nutritivo.

El tercer pecado

En vez de alentar los nuevos descubrimientos científicos en esta área, los muchos científicos involucrados en promover la tecnología GM han encontrado innumerables formas de esconder o ignorar el hecho de que los procesos que promueven son mucho más complejos de lo que declaran.

Por ejemplo, la transferencia de genes (generalmente al azar) de una planta a otra es un proceso mucho más incierto, inestable y disruptivo de lo que se pensaba originalmente.  Con el fin de evitar las costosas pruebas de seguridad de estos nuevos alimentos derivados de esta nueva tecnología, que además tomaban mucho tiempo, la Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD) – una institución que se dice devota a la salud pública, pero facilitadora del comercio internacional- acuñó el concepto de “equivalencia substancial”. Este asume que si los análisis químicos relativamente simples de, por ejemplo, una proteína, carbohidratos, vitaminas y minerales de maíz GM encuentra valores que también se encuentran dentro del rango de las variedades de maíz no GM, entonces el maíz GM es considerado indistinguible de, y por lo tanto tan seguro como, el maíz no GM.

La equivalencia substancial fue usada para negar la necesidad de cualquier estudio de seguridad biológico o toxicológico de alimentos GM, ya que ahora se asumía que los alimentos GM eran lo mismo que los alimentos equivalentes que la gente había estado consumiendo por cientos de años. Esta fue una decisión comercial y política, tomada en consulta con, y en nombre de, un pequeño número de grandes corporaciones GM. No tuvo nada que ver con ciencia. Ahora sabemos que fue rechazada por algunos científicos de la US Federal Drug Administration (FDA), pero fue aprobada bajo presión de los designados políticos de la FDA. El mismo enfoque se ha repetido en muchos países, aunque algunos se muestran ahora menos entusiastas, y la Unión Europea evita usar el término “equivalencia substancial”, redefiniéndolo como el proceso de “seguridad comparativa”. Sin embargo, los que apoyan el concepto europeo de “seguridad comparativa” admiten que su significado es el mismo que el de “equivalencia substancial”.

Un número cada vez mayor de pruebas biológicas detalladas se han llevado a cabo, comparando las cosechas GM con su equivalente no GM. No sólo fijándose en los valores brutos, sino que en el espectro de diferentes tipos de proteínas y otros componentes bioquímicos. Estos estudios, aunque bajo en número, claramente muestran diferencias mayores entre las plantas GM y no GM, demostrando que no son equivalentes substancialmente. La ciencia invalida el uso de equivalencia substancial para evaluar la seguridad de cosechas y alimentos GM, pero aun es usado en USA y forma la base de las evaluaciones de seguridad de las cosechas GM en Europa, y en el resto del mundo.

Aun no existe un requerimiento, en ningún país del mundo, que evalúe los alimentos GM a largo plazo o de por vida en ensayos de alimentación en animales. Tampoco hay requerimiento alguno para evaluar el consumo de alimentos GM por varias generaciones de ratas o cobayas, para ver si hay algún impacto identificable. Así que no existe requerimiento regulador para pruebas de alimentos GM para ver si son seguros para el consumo humano.

En respuesta, se declara que la mayoría de la crianza de plantas no GM involucra mutagénesis química o radiológica, y por lo tanto, es igual de amenazante que la crianza de cosechas GM, por lo que no sería adecuado aplicar controles extra sobre cosechas y alimentos GM. Es cierto que la crianza de cosechas por  mutación inducida por química o radiación es altamente mutagénica. Pero hay una buena razón por la que no es ampliamente usada – produce una inmensa proporción de plantas enfermas y deformes. De hecho, algunos científicos han hecho un llamado para que las plantas producidas por crianza de mutación sean probadas de la misma forma que las cosechas GM.

Es más, existe una posibilidad de que haya características del proceso mismo de GM que pueden afectar el genoma que no es posible que pase en la crianza de cultivos no GM. Y la GM permite que un gen sea insertado en productos alimenticios radicalmente diferentes. Por ejemplo, en el caso de reacciones alérgicas, los individuos afectados ya no podían simplemente evitar los alimentos que les produjeran alergia,  ya que la crianza de cosechas GM permitiría la inserción de una proteína tóxica, alergénica o sensibilizadora en cualquier alimento, sin etiquetas de advertencia.

El cuarto pecado

Mientras que un resultado de la adopción de la interpretación de USA del poco científico concepto de la “equivalencia substancial” era desalentar estudios científicos sobre el impacto de consumir alimentos GM, en práctica, las corporaciones de GM trataron de asegurarse de que no se pudiera hacer estudio alguno por parte de científicos independientes. Como dijo una columna en Scientific American en agosto del 2009:

“Es imposible verificar que las cosechas genéticamente manipuladas se comportan como han sido promocionadas. Esto es porque las corporaciones de agrotech se han dado el poder de veto sobre el trabajo de investigadores independientes… La investigación de semillas GM es publicada, por supuesto. Pero solo ven la luz del día estudios que las compañías semilleras han aprobado en un Journal revisado por sus pares. En un número de casos, los experimentos que tenían el implícito permiso de las compañías semilleras, fueron después bloqueados de publicarse debido a sus resultados poco halagadores… Sería lo suficientemente aterrador si cualquier otro tipo de corporación fuera capaz de impedir la investigación independiente de sus mercancías y reportar sus hallazgos… pero cuando se impide que los científicos examinen los ingredientes crudos de nuestro suministro de alimentos, o de testear el material fitogeno que cubre una inmensa porción de la tierra agrícola del país, las restricciones sobre la libre indagación se vuelven peligrosas.”

Una de las consecuencias de esta determinación de frenar el trabajo de la ciencia cuando de investigación de cosechas GM se trata, es que numerosos científicos pro GM han caído en la poca científica trampa de declarar que gracias a que los alimentos GM han sido consumidos por millones de personas por varios años, son claramente “seguros”. Como la mayoría de los alimentos GM han sido consumidos en USA, desde el periodo en que fueron producidos, USA ha sufrido un catastrófico incremento en los problemas de salud relacionados con la dieta, y estos mismos científicos podrían declarar que los alimentos GM son extraordinariamente dañinos para la salud humana. Ya que no ha habido etiquetado de alimentos GM en USA, no ha habido monitoreo post- comercialización, ni tampoco una investigación epidemiológica, simplemente no sabemos. Pero declarar que la ausencia de evidencia de daño de los alientos GM significa que haya evidencia de que son seguros, cuando no se ha hecho ninguno de los estudios necesarios, muestra una omisión intencional de principios científicos básicos.

El quinto pecado

Aunque los estudios apropiados son difíciles de hacer debido a problemas con la obtención de muestras de material GM, algunos estudios se han hecho, concentrándose en el impacto de dietas GM en animales. Es preocupante que estos estudios, hechos por científicos independientes, muestran efectos negativos a la salud.
El primero y más conocido de estos estudios fue hecho en Escocia por el Dr Arpad Pusztai. Su estudio, y otros que han sido llevados a cabo después, sugieren que impactos adversos eran causados a sistemas de múltiples órganos en los animales. Ninguno de estos estudios puede declarar ser concluyente, y la mayoría no contaba con un financiamiento adecuado, pero muestran evidencia del daño potencial que los científicos involucrados llaman a ser investigados en más profundidad. Todos los científicos han sido atacados sin cesar por científicos pro GM.

La reevaluación por parte de científicos independientes de datos obtenidos a partir de estudios de alimentación propios de la industria de cultivos GM en animales, también muestran claros signos de toxicidad.  Los órganos consistentemente afectados son el hígado y el riñón, los dos órganos principales encargados de la desintoxicación, con efectos adversos observados también en el corazón, glándulas adrenales, bazo, y células sanguíneas.

Lo que se necesita son estudios de alimentación en animales a largo plazo y de por vida para ver los efectos de consumir alimentos GM en un período extenso de tiempo- reflejando la exposición real de los humanos. Es más, se necesitan estudios multigeneracionales para ver los efectos sobre la reproducción y las futuras generaciones. Dichos estudios son obligatorios para pesticidas y drogas farmacéuticas, pero no para alimentos GM – incluso cuando la exposición es mucho más a largo plazo para los alimentos que para un pesticida o una droga.

Una de las grandes cosas de la ciencia es que, por lo menos en teoría, no debería estar sujeta a los caprichos de los que ocupan el poder o de los que tengan dinero. Cualquiera que haga una declaración sobre la base de evidencia científica debiera publicar su evidencia de una forma que permita a muchos otros científicos repetir el experimento, y probar si están correctos o equivocados. Algunas de las organizaciones más poderosas y lucrativas del mundo atacaron al Dr Pusztai y a su trabajo, particularmente la UK Royal Society. Sin embargo, para su vergüenza, ninguno de esos críticos ha sido capaz de hacer lo que cualquier estudiante que aprende el método científico haría como primer paso: repetir el experimento. Un experimento puede ser replicado con cualquier modificación que, a los ojos del crítico, hicieran del estudio aceptable.

El trabajo hecho por un joven científico ruso, y por científicos austriacos, ha sido atacado de la misma manera, y no se han hecho esfuerzos para repetir aquellos experimentos, y poder así justificar sus ataques. Estos ataques personales han sido acompañados a veces de amenazas de pérdida de empleo o financiamiento (como fue el caso del Dr Pusztai). Pero ni una sola vez en todo el mundo ha habido un cuerpo científico GM o compañía GM que responda a un estudio que no le gustó haciendo lo que cualquiera que se preocupe de la ciencia haría- repetir el experimento.

El sexto pecado

Una respuesta a estas críticas venidas de científicos pro GM es declarar que sí hay un régimen regulatorio riguroso y científico, por ejemplo en USA y la UE, que prueba que las cosechas GM son seguras. El régimen regulatorio para cultivos GM no está basado en la ciencia, sino que en información selectiva de corporaciones GM. Y dada la necesidad de la confidencialidad comercial, no todas las investigaciones que las corporaciones entregan a los reguladores son publicadas.

El standard de oro de la ciencia es la investigación revisada por sus pares y publicada. La publicación abierta es fundamental para la integridad de la ciencia, y es un pre requisito para otro principio de oro bajo el cual descansan los científicos: las conclusiones siempre pueden ser probadas al repetir el experimento. En el área de cultivos GM, como en algunas otras, la declarada regulación “científica” está basada sobre una perversión de la ciencia – información corporativa secreta y probablemente muy selectiva (ya que no hay requerimiento de publicar o incluso enlistar las investigaciones).

Los investigadores independientes y ONGs como Greenpeace han tenido que recurrir a órdenes legales (bajo las leyes de libertad de información de la UE) para obtener acceso a estudios corporativos antes secretos. La reevaluación de los datos duros de la industria muestran que los científicos selectivamente estudiaban solo pocas cuestiones, e interpretaban la pequeña evidencia que tenían para favorecer los intereses corporativos. Eran evidentes  las fallas mayores en el diseño experimental, lo que servía para enmascarar más que revelar los efectos de transformación de los GM. Sin embargo, estos cortos estudios, de 90 días de alimentar a ratas, sí mostraron claros signos de toxicidad GM comparados con alimento equivalente no GM. Si dicha toxicidad era evidente luego de solo 90 días, entonces claramente un estudio de toda la vida de la rata (2 años) se necesitaba con urgencia.

El séptimo pecado

Casi todas las declaraciones hechas por los partidarios de la tecnología de cultivos GM son declaraciones sobre los beneficios que la tecnología GM tendrá en el futuro. Este no es un fenómeno nuevo – dichas declaraciones se hacían ya a fines de la década de los 90, cuando los cultivos GM fueron introducidos por primera vez. Las declaraciones como que las cosechas GM terminarían con el hambre en el mundo, o producirían cosechas resistentes a las sequías, o con fijación de nitrógeno, o ricas en nutrientes, no son ciencia, sino que profecía.

El lobby pro GM y los medios tratan estas declaraciones como si fueran ciencia, pero ninguna de ellas está basada en evidencia científica. Son opiniones, no ciencia, a menudo expresadas por corporaciones o científicos con un fuerte interés financiero de por medio.

Para resumir: primero, el lobby pro GM ha deliberadamente confundido la oposición de productos comerciales específicos, en este caso cultivos GM, con oposición a la ciencia.

Segundo, el  lobby pro GM ha fracasado en reconocer el entendimiento cada vez mayor de la expresión de genes. Han ignorado nuevos desarrollos en la ciencia que han añadido complejidad e incertidumbre a lo que fue tempranamente asumido como un proceso simple.

Tercero, el lobby pro GM ha inventado e interpretado el seudo y anti científico concepto de la equivalencia substancial, y luego la han defendido como si tuviera algún mérito científico, que no tiene

Cuarto, el lobby pro GM ha impedido deliberadamente la investigación independiente sobre la seguridad de los alimentos GM, al negar a los científicos las muestras que se requieren para hacer dicho trabajo, y después ha declarado que hay evidencia sobre la seguridad de consumir alimentos GM, confundiendo la ausencia de evidencia de daño con la evidencia de seguridad.

Quinto, el número relativamente pequeño pero creciente de estudios científicos que se concentran en las consecuencias a la salud a largo plazo del consumo de alimentos GM ha elevado un sólido terreno para la preocupación. Pero en vez de seguir los principios científicos y repetir los experimentos en disputa, el lobby pro GM solo ha atacado la investigación y la integridad de los científicos involucrados.

Sexto, el lobby pro GM ha declarado que los regímenes regulatorios para los cultivos GM en USA y la UE proveen pruebas científicas suficientes sobre la seguridad de las cosechas GM, mientras que, de hecho, estos regímenes regulatorios solo confían en información corporativa limitada, no ciencia. Cuando aparecen los problemas en estos limitados estudios corporativos, son ignorados.

Séptimo, el lobby pro GM presenta declaraciones sin fin sobre los beneficios futuros y el comportamiento de cultivos GM como si estos fueran ciencia en vez de profecías. Cuando se escriba la historia de los cambios en el entendimiento y confianza pública en la ciencia, creo que el mal uso y abuso del lobby pro GM sobre la ciencia será visto como de un impacto aterrador. Esta gente, organizaciones y corporaciones han sido responsables, en parte por lo menos, del triste declive del entendimiento público así como en la confianza en la ciencia y en la evidencia científica.

Peter Melchett es Director de Políticas de la Soil Association.
Gracias a: Claire Robinson, GMWatch; Profesor Andy Stirling, University of Sussex; Profesor Erik Millstone, University of Sussex; y Dr Michael Antoniou, King’s College London School of Medicine, por sus comentarios sobre el borrador de este artículo.
Este artículo fue originalmente publicado en  Mother Earth, el journal de la Soil Association de políticas y pensamiento orgánico. 



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