miércoles, 14 de agosto de 2013

El gobierno sigue prefiriendo los transgénicos a la agricultura sostenible. Por Juan-Felipe Carrasco Alix, Ingeniero Agrónomo / Equipo Salvia

Los datos que el Gobierno de España sigue ofreciendo tras 15 años de cultivo de transgénicos en nuestro país no son fiables, existe una gran descoordinación y una patente complicidad con las multinacionales.   Según los datos provisionales ofrecidos en julio por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) en su página web[1], [...]

Los datos que el Gobierno de España sigue ofreciendo tras 15 años de cultivo de transgénicos en nuestro país no son fiables, existe una gran descoordinación y una patente complicidad con las multinacionales.

Según los datos provisionales ofrecidos en julio por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) en su página web[1], la superficie cultivada con transgénicos (u Organismos Modificados Genéticamente – OMG) en España este año ha aumentado un 19% (22.237 hectáreas) con respecto al año 2012. En efecto, según estas estimaciones se han sembrado 138.543 hectáreas (22.237 más que el año anterior).


Hay que redordar que se trata del MON 810 (patentado por la multinacional Monsanto), un maíz modificado genéticamente para producir una peligrosa toxina (Cry 1ab) que tiene efectos letales sobre determinados insectos. Este cereal se viene cultivando en España desde 1998 y su autorización caducó en el año 2008, ¡por lo que se lleva produciendo 5 años con una licencia que ya ha expirado! Dicho de otro modo, el MAGRAMA tolera el cultivo (y por lo tanto la comercialización y el consumo) de un organismo que no ha pasado por el proceso preceptivo de evaluación y estudio de cara a una posible nueva autorización.

¿En qué ambiente político y jurídico se desarrolla este cultivo? Pues un año más debemos recordar que se sigue llevando a cabo con una grave falta de transparencia: entre otras normas no respetadas, siguen sin ponerse en marcha los Registros Públicos -localización de las parcelas sembradas con OMG- a los que obligan las normas de la Unión Europea (UE) y de España. Por lo tanto, los datos ofrecidos por el Ministerio son estimaciones groseras realizadas a partir de las declaraciones de ventas de semillas de las empresas, y no corresponden a un análisis real de la superficie cultivada.

A ello se suma la descoordinación entre administraciones y la complicidad con las multinacionales semilleras. Por ejemplo, el pasado mes de mayo la Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) demostraba en una interesante publicación, “Documento de reflexión para una moratoria de transgénicos en Andalucía”[2], que existen diferencias de más de 77%  entre los datos ofrecidos por el MAGRAMA y aquellos ofrecidos por la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (CAPMA), quien afirma que sus datos corresponden a los agricultores que en la solicitud de subvención para la Política Agraria Común (PAC) han declarado que han sembrado maíz transgénico.

Además, varias normas básicas para la transparencia y la verdadera democracia agraria y alimentaria se conculcan en España. Un año más, se ha permitido el cultivo de transgénicos sin que estén en marcha las normas de responsabilidad en caso de contaminación, de segregación de cosechas (separación de las modificadas genéticamente y de las convencionales después de la cosecha y a lo largo de la cadena industrial), de trazabilidad de ingredientes, de etiquetado de los alimentos… Un año más ninguna administración pública estudia la contaminación genética de los cultivos no transgénicos por los modificados genéticamente, mientras la realidad es que los OMG han dado al traste con el maíz ecológico en las regiones en que se cultivan transgénicos.

Los cables de la embajada de EEUU en España publicados por Wikileaks en 2010 revelaron la alianza entre los gobiernos de estos dos países para hacer presión a favor de las multinacionales de los transgénicos. Quizás esto explique lo que está ocurriendo.

Es decir: no sabemos qué se siembra realmente, dónde, cuantas superficie, con qué medidas de protección … y lo que se siembra no está autorizado. No está mal, para una “tecnología” que se dice moderna, transparente, científicamente probada y limpia. Todo mentiras.

[1]           http://www.magrama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/biotecnologia/Superficie_cultivada_2013_%28provisional%29_tcm7-288403.pdf

[2]          http://www.redandaluzadesemillas.org/centro-de-recursos/alianzas-y-convenios/palt-plataforma-andalucia-libre-de/documento-de-reflexion/article/documento-de-reflexion-para-una

Por Juan-Felipe Carrasco Alix, Ingeniero Agrónomo / Equipo Salvia

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